P&R: Repion

Written by:

Por: Karla León

A punto de subir al escenario de Bajo Circuito en la Ciudad de México, el exitoso dúo español conversó con BLUM sobre su más reciente álbum, sus orígenes y el poder del en vivo.

Fotografía: @ivoryxx.

Solo una frase podría definir a Repion sobre el escenario: entrega total. El virtuoso dúo español, conformado por las hermanas Iñesta, llega por primera vez a México para presentar 201, un álbum equilibrado por sus letras nostálgicas y su intensidad melódica.

Con Teresa en la batería y Marina en la guitarra y las voces, Repion ha demostrado que lo suyo es el directo. Una experiencia que, afirman, no solo expone su talento y lleva sus emociones a flor de piel, sino que también hace relucir el carácter de la banda, a veces contenido por la disciplina del estudio.

Con colaboraciones junto a Jimena Amarillo, Cala Vento, Camellos, Xoel López y Shego, Repion continúa construyendo un viaje vital y pasional en torno a la música. Su identidad va más allá de una complicidad familiar, porque también se suscribe en su evolución y en su deseo por dejar canciones altamente memorables.

Fotografía: @ivoryxx.

Siempre tuvimos el ímpetu de querer hacer canciones. En casa hemos escuchado mucha música desde pequeñas; siempre tuvimos instrumentos a la mano y fuimos a clases de batería, guitarra y piano. En ese caldo de cultivo nació la necesidad de componer.

En el instituto había aulas de música; Marina y una amiga pasaban ahí los recreos, y así surgieron las primeras ideas, que luego materializábamos en casa con Teresa en la batería. Estábamos influidas por las bandas que escuchábamos por aquel entonces —Nirvana, Blink-182, Soundgarden, Foo Fighters, Coldplay— y pronto entendimos que tener una banda era maravilloso; la ilusión que sentíamos al hacer canciones era absoluta. Enseguida quisimos formalizar el proyecto. Además, contábamos con muchísimo apoyo de nuestros padres, que tenían tanta ilusión como nosotras.

Marina: Siempre tuve claro que quería cantar. Desde muy pequeña, nuestro padre, Tano, tocaba la guitarra y yo lo acompañaba con la voz; me encantaba improvisar melodías y letras en un inglés inventado, era bastante divertido. Más tarde, en la escuela, nos apuntamos a clases extraescolares de guitarra española y aprendí lo básico y lo necesario para tocar y cantar a la vez.

Teresa: ¡Sí! Desde muy pequeña soñaba con estar sobre el escenario y recorrer el mundo con mis propias canciones. Poco a poco lo vamos consiguiendo.

Solemos respetar mucho las propuestas de la otra. Confiamos en el criterio de cada una y, por lo general, nos ponemos de acuerdo con bastante facilidad. No discutimos a la hora de crear. Ambas vamos volcando en el local de ensayo o en casa —donde estemos componiendo— las ideas que tenemos y las ponemos en común. Somos muy exigentes con las letras: deben tener peso y sentido; con las melodías, igual. Cuando estamos en el escenario también es evidente que tenemos mucha complicidad, basta una mirada o un pequeño gesto para captar el mensaje. Son todo ventajas.

Fotografía: @ivoryxx.

Es donde podemos conectar con nuestro público y mostrarle todo lo que podemos ofrecer. En los discos, la energía está más contenida, no se percibe tanto el carácter de la banda. Nosotras damos el 200 % cuando nos subimos al escenario; podemos mirar las caras de las personas y retroalimentarnos con ellas y con lo que sienten. La emoción está a flor de piel.

Solemos decir que nuestros conciertos son una descarga de muchas cosas: hay mucho rock, mucha intensidad y pasión; también hay risas, porque de vez en cuando nos gusta interactuar con el público e intentamos transmitir cercanía. Lo más bonito es que la gente repite y viene a vernos dos, tres o cuatro veces. Eso nos hace muchísima ilusión: que quieran volver significa que se lo han pasado bien.

Somos exigentes con el resultado y nos rodeamos de gente talentosa que sabe captar muy bien nuestra identidad. Con Santi García fue muy fácil; es un gran ingeniero de sonido y tiene muchísimo gusto. Los tres trabajamos mano a mano en la producción del último álbum, 201, para dar con la mejor fórmula. Hay mucha disciplina porque, antes de llegar al estudio, llevamos las canciones muy bien ensayadas y trabajadas, con estructuras, letras y melodías bastante claras.

In situ se van decidiendo matices y arreglos, así como algún cambio de estructura —quitar o poner estribillos, por ejemplo—; ahí sí hay más rienda suelta para que la imaginación haga de las suyas. Las líneas de bajo las compuso Santi en el estudio. Es un crack y logró, en poco tiempo, un resultado excelente.

Fotografía: Paz Vallejo.

201 es un trabajo muy pegado a nuestra realidad. Así como Repion (2023) tenía más tintes nostálgicos, con referencias al pasado, la niñez y los recuerdos, 201 refleja a la Marina y la Teresa de ahora. Se escribió, compuso y grabó en menos de un año y, cuando lo tocamos en vivo, sentimos las canciones muy recientes, muy frescas.

Ha sido la primera vez que hacemos un álbum tan a conciencia. Cerramos las fechas de estudio antes de que las canciones estuvieran acabadas, y eso nos dio más libertad a la hora de producirlas. Eran canciones más maleables y muy receptivas a la innovación en ideas o sonidos; un terreno virgen.

Creo que el truco es hacerlo sin pensar demasiado. Cuando estamos en el local, vamos tocando y surge una energía y una intensidad propias; a veces, el momento emocional en el que nos encontramos va marcando el camino y nos dejamos llevar.

En cuanto a mostrarnos vulnerables, es algo que nos nace: hablar de cómo nos sentimos. Siempre escribimos desde la vivencia personal; se nos da mejor eso que inventar historias. A la hora de interpretar, necesitamos sentir que hay una parte importante de nosotras en cada canción.

Nuestra música ha madurado con nosotras, hemos crecido junto a ella. Cada uno de los trabajos que hemos publicado es una fotografía del momento que estábamos atravesando.

Cuando compusimos La lágrima y la naranja éramos unas adolescentes, con otras preocupaciones y menos vivencias. Mucha energía, pero poca experiencia, y eso puede verse en nuestras canciones.

Con el tiempo, hemos pulido nuestra manera de hacer canciones y de escribir letras. Nos hemos acercado muchísimo más al sonido con el que soñábamos, e incluso, hemos encontrado uno que no sabíamos cómo sería cuando éramos pequeñas. Repion está siendo para nosotras un viaje vital precioso, que nos ha servido como escuela en la música, y no paramos de aprender, por lo tanto, no dejaremos de cambiar. No obstante, creemos que siempre mantendremos eso que se llama “nuestra identidad”.

Fotografía: Paz Vallejo.

Creemos que es una demostración del buen momento de la banda.

Me encanta México; estoy súper feliz de poder visitarlo con mi hermana para presentar juntas Repion. Lo que más disfruto del público mexicano es su increíble pasión por la música y el enorme respeto que tiene por los músicos. Es un placer tocar ahí.

Nos sentimos súper honradas de poder actuar en un evento tan importante. Estamos seguras de que nos llevará a más y más cosas interesantes en nuestra carrera.

No nos ponemos límites, queremos seguir compartiendo nuestras canciones con el mundo, que viajen lo máximo posible y que emocionen a quienes las escuchen.

Fotografía: Paz Vallejo.

Realmente estamos muy contentas con el lugar que ocupamos actualmente. Tanto la crítica como el público nos tratan muy bien. Eso sí, sería genial expandirnos más allá de nuestro país (y es precisamente lo que intentamos con nuestra visita a México). Nos gustaría mantener ese respeto a base de buenas canciones y grandes shows, ganárnoslo con nuestro trabajo y estar siempre concentradas en hacerlo lo mejor posible, para que quede un buen recuerdo y canciones memorables.

Nosotras la necesitamos; es un poco como el aire que respiramos. Toda nuestra vida gira en torno a ella y siempre ha sido nuestra gran vocación y pasión.

¡Altas dosis de energía rockera, emoción y sudor!

#HablamosMúsica #HacemosRuido

Deja un comentario