Por: Karla León
Una sensibilidad única y una lírica que transforma la intimidad en resonancia colectiva han consolidado a la cantautora mexicana como una de las voces esenciales del panorama artístico contemporáneo. En entrevista con BLUM, reflexiona sobre su más reciente sencillo, su reencuentro con los escenarios y por qué la intuición es una fuerza que guía su camino creativo.

Una luz celeste ilumina el escenario. Ante las miradas expectantes, Laura Itandehui toma su guitarra, toca el primer acorde y su voz se amplifica majestuosamente en el recinto. Es inevitable pensar que nació para cautivar los escenarios; su presencia no solo deja entrever una virtuosidad innata, sino también la entrega y la dedicación con la que interpreta temas sobre el amor o el simple acto de disfrutar la vida.
Hace poco más de un año, Laura estrenó Si me ven alegre, un álbum que enaltece la alegría, la plenitud y el gozo, mientras evoca la reconciliación con el pasado, la aceptación de los cambios, la confianza en el futuro y la ilusión de ser correspondida en el amor. Entre los matices del danzón, el son cubano, el jazz y la salsa, la cantautora también plasmó una fotografía de su propio andar en la música y de su compromiso por crear canciones que reflejen, con honestidad, el momento que transita.
Laura ya anticipaba su futuro en «El año que viene»: «Por donde me lleve, será un buen camino / Marcando los pasos, confío en la suerte que ofrezca el destino«. Esta nueva etapa no solo está marcada por su regreso a los escenarios, sino también por una serie de sencillos y colaboraciones que, posiblemente, verán la luz este año.
Con «La Apuesta«, su más reciente sencillo, no solo habló sobre la ilusión, la emoción y el temor de ganar o perder en el amor, sino también sobre su decisión de continuar su camino en la música.
En entrevista con BLUM, Laura Itandehui conversa sobre su más reciente sencillo, su reencuentro con los escenarios y por qué la intuición es una fuerza que guía su camino creativo.
Cuando lanzaste “La apuesta”, una persona nos escribió que seguiría creyendo en el amor mientras tú siguieras compartiendo tu música. ¿Qué significa el amor para ti y por qué debemos seguir apostando por él?
Creo que el amor existe de muchas formas, y también hay muchos tipos de amor. El amor es, considero, una conexión nutritiva entre una persona y otra, o una persona y algo, quizá una idea, pero siempre para más, para nutrir, para crecer. Lo importante es la conexión. El amor siempre va a ser importante, más ahora. Es un tema que tenemos que abordar de manera constante por nuestro estado de aislamiento, por la tecnología que tenemos, por todo lo que está sucediendo en todas partes.
Va desde lo trágico hasta lo increíble; desde lo maravilloso hasta lo terrible. Yo sigo creyendo en la conexión y en el amor, y aunque esta canción va a un tono más ligero de este tipo de historias, la traslado a otro tipo de situaciones, como seguir creyendo en echarme el clavado para hacer más cosas: aventarte a avanzar, aprender a preguntar, hacer las cosas, porque si no, no sucede nada y es importante seguir en cualquier sentido.
¿Cómo nace “La apuesta”?
Forma parte del universo del disco anterior (Si me ven alegre), que ya va a cumplir un año. Se grabó al mismo tiempo y, aunque se desprende de él, sentí que no pertenecía del todo. Este disco habla mucho acerca de la vida y la alegría; del hambre de estar y disfrutar el presente. Como sabes, yo suelo escribir cosas que, a veces, están inspiradas en mi vida y, obviamente, en otro tipo de cosas.
En este caso, una amiga me contó una de sus pato-aventuras en las aplicaciones de citas y yo me asombré porque debes ser realmente aventurero. Nunca me he aventurado a ese tipo de herramientas, pero son súper comunes y necesarias en la actualidad. Es de valientes animarse a buscar, explorar y decidir el amor por ahí.
Escribí esta canción pensando un poco en ello, pero también, como lo contaba hace ratito, en mi camino musical, en la apuesta de ir de nuevo. No sé si es necedad, no sé si es inspiración, pero ahí voy de nuevo a intentar que esto avance y funcione. Es esa cualidad o ese deseo de seguirle apostando a lo que queremos y a nuestros sueños.

Me gustaría hablar sobre la parte musical porque eres una artista que guarda un gran respeto por quienes se suman a los arreglos y a la instrumentación de sus canciones. Cuando escribes “La apuesta”, porque sé que en otros temas sí ha sido así, ¿pensaste en los elementos y en las personas que querías sumar?
Un poco. En términos generales, tengo un círculo de colegas y amigos con quienes me gusta mucho tocar. Siempre tengo hambre de hacer cosas para poder tocar con ellos; es como un gran catálogo de músicos, muy queridos, que me acompañan.
En el caso de esta canción, tengo un amigo que se llama Nacho Mastretta, un compositor español que tiene un lenguaje melódico y armónico muy peculiar. Cuando comencé a componer la melodía, pensé que era completamente algo que a él le gustaría. Por los tiempos, se complicó que la grabara y tomó otro rumbo. Tenía mucho en mente la atmósfera y es una canción que quedó bastante concreta desde el principio en cuanto a la estructura y las melodías, y solo era cuestión de escoger los colores perfectos y la grabamos junto con el resto del disco anterior, aunque no incluimos un arreglo de alientos.
Pasó un tiempo, y tengo una amistad muy querida de Canadá, que se llama Eugénie Jobin, y toca el vibráfono y canta maravillosamente. Supe que eso le faltaba a la canción y se lo sumamos durante la postproducción, a principios de año, y finalmente sentí que quedó completa.
Estuvo contigo en el Barba Azul, ¿cierto?
Sí, sí, fue brutal.
Esa noche fue maravillosa.
Oh sí, fue mágica. Sigo recordándola, a ver cuándo me atrevo otra vez a hacer algo de esas dimensiones.

Cuando se trata de artistas invitados, ¿hay espacio para la improvisación?
Siempre. De hecho, es un detalle muy bonito que el productor y arreglista, Gustavo Guerrero, tiene muy presente. Incluye en los créditos musicales: “Arreglos y producción por Gustavo Guerrero; y todos los arreglos desarrollados y trabajados por los músicos dentro de la grabación”. Son leyendas que están en este disco y en el anterior. A mí me parece complicada la idea de imponer lo que exactamente vamos a grabar y decir que las cosas se van a hacer de cierta forma. Siempre hay aportación y siempre estamos abiertos a sugerencias, por ejemplo, sobre si algo no funciona o si algo está muy largo. Me gusta colaborar y confiar en lo que puede aportar otra persona.
Hay espacio para el cambio y la adaptación. Dependiendo de la canción, puede haber un espacio para la improvisación, quizá no dentro del estilo, por ejemplo del jazz, donde hay líneas y espacios para los solos, pero sí dentro de cualquier armonía, es decir: “Esto es lo que quiero que toques, pero haz lo que quieras”. Existe esa libertad dentro de las limitaciones y ahí es donde se hace la carnita: de la colaboración.
¿Has encontrado nuevos significados en Si me ven alegre?
Quizá no otros significados, pero este disco surgió a raíz de un momento muy complicado en mi vida. Hay una idea, que también se presentó en ese momento, y creo que le ha de pasar a todo el mundo que, cuando la estamos pasando rudo, tenemos la confianza de que aquí a dos años todo va a ser diferente, como que el tiempo va a hacer lo suyo. Compuse estas canciones, incluyendo “La Apuesta”, para tratar de sacar un poco de esa luminosidad y para crear este contexto en el que ya quería vivir y en el que ya quería estar.
A un año de que se publicó, miro hacia atrás y veo el momento en el que estoy ahora y siento un alivio, satisfacción y calma de que sí pasó. Sí pudimos avanzar, cambiar, cerrar un ciclo.
Una especie de catarsis.
Algo así.

Cuando grabaste Si me ven alegre, mencionaste que quizá volverías al estudio para concluir la grabación de un tercer disco. ¿Se cumplió?
Afortunadamente, pasaron muchas cosas el año pasado, y con ello, surgieron nuevas ideas. Quedó ese material grabado, pero con el tiempo he escuchado algunas cosas y pienso que me gustaría regrabarlas, porque quizá algún arreglo no terminó de cuajar. De ese medio disco que grabamos se comenzaron a desprender otras partes para generar nuevas semillitas y me parece que el lanzamiento de “La Apuesta” es un primer ejemplo de eso. Aunque formaba parte de ese pequeño núcleo y de esa primera mitad de un disco nuevo, comenzaron a surgir cosas que llevaron a la decisión de sacarla en febrero para darle un nuevo movimiento al repertorio. No sé, también es la primera vez que saco un sencillo así solito, sin que forme parte, aún, de ningún disco. Siempre estoy experimentando para ver a dónde me lleva cada cosa, pero espero que a finales de este año sí pueda regresar al estudio, aunque ese bloque, tal y como se tenía pensado, ya ha cambiado.
¿Vamos a poder escuchar otras canciones a lo largo de este año?
Sí, probablemente sí, porque han habido otras cosas también, no solo alrededor de la grabación de un disco, que es un proyecto muy específico, sino que también he podido colaborar en otro tipo de proyectos como bandas sonoras y colaboraciones de composición con otros colegas mágicos y místicos, que vamos a ver a dónde nos lleva la cosa y si pueden salir este mismo año. Estoy entrando a una nueva etapa y vamos a ver qué pasa.

¿Hace tiempo participaste en la banda sonora de Cáceres, junto a Gustavo Guerrero?
Es una película venezolana que se estrenó hace poco. La banda sonora la compuso él y yo participé en una o dos piezas, algo muy breve. También compuse otros proyectos, de manera más protagónica, por llamarle de alguna forma, y esperamos que eso pueda salir pronto.
Este año regresas a los escenarios.
Sí, esta nueva etapa no solo tiene que ver con la parte musical, sino también estructural de mi proyecto musical. Por primera vez, estoy trabajando con una persona que me está asistiendo en la gestión, en el management, con una compañía de booking y estoy probando las virtudes de colaborar y delegar tareas que antes yo resolvía. Me parece que era el momento adecuado para extender un poco la mano y pedir ayuda.
Vienen este tipo de conciertos que son mucha novedad para mí. Me sorprende subir al escenario con los Hermanos Gutiérrez y con Belle and Sebastian. Es muy emocionante.

¿Cómo ha cambiado tu percepción de estos espacios?
Cuando no conozco algo y cuando es una circunstancia nueva, como la de estos próximos conciertos, siempre estoy a la expectativa sobre qué es lo que va a pasar. El formato de abrir un concierto para alguien más, en este caso el artista principal, también es una experiencia distinta, porque la gente no viene necesariamente a verte a ti, sino que estás acompañando y formando parte de otra cosa. Siempre voy muy abierta; fluyo y fluyo. No me presiono, por el contrario, quiero aportar y sentir esa sorpresa para ver a dónde me llevan estos años de experiencia, aunque todo siempre es nuevo en cierto sentido.
La primera vez que charlamos te hice una pregunta sobre tu primer disco, pero ahora me gustaría saber: ¿Confías en la suerte que ofrezca el destino?
[Ríe] Sí, sí confío, pero también confía en que hay que tomar acción, para que ese destino se logre. Tengo una hojita, la única galleta de la suerte que he pensado que es un muy buen consejo, que dice: “Muchos malos pasos se dan al quedarse quieto”. Se ha vuelto un mantra bastante claro para mí”. Creo en el destino, pero también creo en dar el paso para que suceda.
#HablamosMúsica #HacemosRuido



Deja un comentario