Por: Yasmín Nava
La cantautora habla sobre cómo un viaje, la cultura japonesa y su evolución natural se convirtieron en el catalizador definitivo de la etapa más genuina de su carrera.

¿Te has preguntado cuando inicia la (re)evolución musical? Tal vez no es el momento en el que comienzas a construir tu sonido, sino ese instante en el que conectas con todo lo que fuiste en el pasado y lo entretejes con lo que eres en el presente. Así nace un nuevo sonido, una nueva faceta, mientras persigues lo que siempre soñaste.
“Me encantaría que la audiencia ni siquiera intentara entenderlo, sino que tuviera esa misma sensación de divertirse, de sentir. Puedo entender que es complicado cuando estás acostumbrado a un cierto sonido que tu artista te ha dado, pero me parece muy válido que nuestro público sepa que estamos cambiando todo el tiempo. A final de cuentas, para mí sería una tristeza darles lo mismo que les di en SAGA, y hablo desde el crecimiento personal y artístico”, nos comparte cKovi, seria, pero con una chispa que solo ella puede transmitir sin sonar melancólica.

Actualmente, nos enfrentamos a un mundo que constantemente se desenvuelve y transforma, pero gracias a ello podemos ser más reales, dejar de perseguir las tendencias y compartir lo que sentimos. Eso es lo que cKovi tuvo que enfrentar para encontrarse con esta nueva etapa de su carrera, que podemos ver reflejada en “KORA KORA“ y “NO PUEDO MOVER LA CADERA“.
“Significó ser muy honesta con lo que me gusta. A veces, eso suena muy fácil, pero es muy complicado; sentarse contigo misma y revisar el ADN que llevas desde años atrás. Siempre había sentido una curiosidad muy grande por la cultura japonesa y, con mucho respeto, intenté espejear lo que yo veo desde este lado y desde lo que soy. También tenía este trip de que no me podía divertir si tenía que ser disciplinada, estaba en los extremos, pero parte de ser disciplinada es poder tener estas experiencias para sentarte, disciplinadamente, a escribir sobre lo que vives como un ser humano normal, común y corriente”.
La dualidad en la vida es cada vez más evidente. Somos humanos, nos gusta explorar y experimentar lo que nos ponen en frente y esto funciona como un motor que nos deja avanzar por el mundo y conectar con otros.

En los nuevos sencillos de cKovi disfrutamos de una producción electrónica al estilo house; densa y bailable —100% recomendada para ese momento en el que nadie te ve—, y también algunos motivos ocultos en las canciones que revelan la fascinación de la artista por la cultura pop japonesa y que nos podrían transportar a su propio anime.
“No lo considero J-Pop. Hablando sonoramente, tuve influencia de lo que estaba escuchando: artistas japoneses de los que me quería empapar, entender cómo sonaban y, a la hora de llegar al estudio, con María y Camilo, los productores, les dije que no quería pensar, sino que quería hacer algo para divertirnos y bailar. Y en la estética, construí un poco la fantasía de una niña. A veces, fantaseo con esas cosas. Llevé a lo físico la dualidad de una niña chiquita y la fantasía de una mujer, de 26 años, que a veces se pira y se imagina estando con peluca rosa y pupilentes toda su vida”.
cKovi evoca al pasado y lo trae al presente. El viaje que realizó a Japón funcionó como el catalizador definitivo, el espacio donde la teoría del respeto y la admiración se convirtió en choque cultural y catarsis para poder crear su música.

“Tuve muchos shocks. La primera vez que fui me impactó la manera de ser de las personas. Tienen todo en su espacio; muy callado y cuadrado. La segunda vez que fui tuve que trabajar y convivir más tiempo, por lo que hice amistad con gente local; me di cuenta que, de alguna manera, no son muy diferentes a nosotros y quizá es la manera en la que se espera que sean, pero también tienen esta parte humana súper cotorra, abierta, emocional y platicadora. Todos vivimos bajo un sistema que nos obliga a ser de cierta manera, pero al final, si te sientas con alguien, puedes llegar a entender que somos lo mismo”.
Entender esa igualdad en la experiencia humana fue el boleto de regreso directo al estudio de grabación. Con esta nueva etapa, cKovi nos demuestra que madurar también significa aprender a jugar bajo nuestras propias reglas, mismas que pueden dar vida a las texturas electrónicas y guiños de anime, mientras presenta la etapa más genuina de su carrera.

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