P&R: Ana Tijoux

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Por: Livier Herrera

Previo a su concierto en la Ciudad de México, la artista chilena conversa con BLUM sobre su más reciente EP, el panorama del rap en Latinoamérica y los discursos conservadores que permean dentro de la escena.

Fotografías: Cortesía.

Ana Tijoux regresa a México para presentar su más reciente material discográfico 97, junto a DJ Dacel, un EP de 4 temas que resulta el soundtrack perfecto para esos viajes introspectivos a través de los recuerdos y la evolución personal.

Hablamos con ella sobre su próxima visita, sus nuevas canciones, el proceso de crearlas y, además, sobre el panorama actual de la música under y el papel de la juventud dentro de ella.

Vas a regresar a México con tres fechas en Toluca, Puebla y CDMX, ¿qué esperas de ellas y del público mexicano?

México siempre ha sido un país muy receptivo con mi trabajo, es un país muy eufórico y esa locura a mí me encanta, siempre me voy con un balde de energía de vuelta a casa.

¿Aún hay nervio de presentar un nuevo material y no saber qué recepción tendrá?

Tener nervio es natural, diga lo que una diga, siempre quieres gustar. Pero también algo que agradezco, a esta edad, es que tiene que ser lo que tiene que ser, nada es lineal. He aprendido a bajar un poco mis propias expectativas, vivir el proceso y que sea lo que tenga que ser.

¿Cómo ha cambiado tu forma de percibir tu trabajo, tu música y a tu público en esta etapa de tu vida?

Me encanta el paso de los años y siento que es algo tan prohibido, más en las mujeres. Tengo más herramientas para enfrentar ciertas crisis personales y me permite darle interés a lo que realmente me interesa. Disfruto más hacer música, no es que antes no, pero antes había muchas expectativas mía y ahora solo lo hago. Me siento en un estado de plenitud en el que entiendo la felicidad y cómo estar tranquila.

Este sentido de tranquilidad se entiende en este nuevo EP, ¿de qué punto en la vida de Ana nace 97?

Nace de mi amistad con Dacel, somos amigos desde el año 97 y por eso le pusimos ese título. Es una oda a nuestra amistad musical por el rap y a vernos crecer en nuestras áreas.

Esta conexión se puede sentir en las canciones del EP, por ejemplo, en «Vinos y Vinilos». ¿Cómo surgió esta canción? ¿Fue algo que trabajaron 100% en conjunto?

Dacel me enseñó ese beat y de verdad lo amo, pero no tenía idea de cómo rapearlo porque es lento. Para mí, los vinilos y el vino tienen algo en común, que es el tiempo; los vinilos guardan la música y el tiempo pasa, los artistas mueren, pero la obra sigue ahí y es algo similar con los vinos: están ahí, pasa mucho tiempo y uno se los toma.

Conocer la historia detrás de las canciones nos ayuda a conectar más con el trabajo del artista, en este sentido, ¿actualmente qué te gustaría cantar y proyectar, especialmente a las mujeres?

Ǫué difícil pregunta [ríe]. Aunque suene raro, creo que calma. El mundo está muy loco, entonces creo que calma en medio de la tormenta. Convicción y calma.

¿Cómo ves actualmente la escena del rap en Latinoamérica?

Hay una nueva generación muy ávida, muy efervescente. Hay muchas chicas rapeando, freestyleando, y es una escena sedienta por crecer.

Se dice que la juventud está regresando a prácticas y discursos más conservadores, ¿tú lo ves en el rap?

Sí, lo veo. He escuchado raperos antiaborto, enalteciendo dictadores, cosas muy locas. La pregunta real es: ¿A quién le conviene esto? El rap siempre fue, para mí, una respuesta cultural antifascista, así que creo que hay manos más oscuras detrás.

No es culpa de los niños. En las redes sociales hay una propaganda andando y, al final, los móviles (celulares) sirven para el control de masas. Siempre hay que recordar por qué hacemos esta música, que es música de consciencia, para articularnos como comunidad, vincularnos y organizarnos.

Hay que volver al origen, a los libros, las lecturas y los discos que nos cambiaron la vida y no olvidar de dónde nacen estos movimientos tan bellos.

#HablamosMúsica #HacemosRuido

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