Por: Gina M. Erosa
La banda tapatía habla sobre cómo la experimentación, la amistad y el juego le dieron origen a un proyecto que hoy las hace triunfar en Latinoamérica.

“Si tuviera que darle un color a Babas Tutsipop, sería verde fosforescente y vibrante”, explica Citlalli, compositora y tecladista del grupo. “Yo creo que sería lila y con brillitos, por la ternura”, contrapone Ana, vocalista y guitarrista.
Personalmente, yo describiría a Babas como una mezcla perfecta de ambas: una banda con una estética e identidad claves, y que mantiene en sus canciones un mensaje de amor y aprecio constante.

Experimentar para crear
La banda nació en Guadalajara, después de un evento en el que surgió una fuerte conexión entre ambas. Aunque Citlalli acudió para recitar poemas y Ana para tocar la guitarra, descubrieron que podían unir sus talentos para comenzar un gran proyecto juntas:
“Desde el primer momento dijimos que deberíamos colaborar. Nos encantó lo que hacía la otra”, puntualiza Citlalli.
En ese entonces, Citlalli no tocaba ningún instrumento, aún así, se reunía con Ana para ensayar, musicalizar poemas y, eventualmente, componer canciones. En poco tiempo, se dieron cuenta de que no querían quedarse solo en eso, sino que querían formar una banda, por lo que Ana consiguió una tocada y, en cuatro ensayos, lograron preparar su primera presentación.

Después, vino la búsqueda de las demás babas. Eli era la maestra de piano de Citlalli, quien le propuso unirse al grupo:
“Le dije que necesitábamos una bajista y me dijo que ella sabía tocar el piano, no el bajo. Pero la tecladista ya era yo, así que decidimos que ella sería bajista. Eli quería aprender a tocar el bajo y lo veía como una manera de experimentar y de jugar”.
Babas Tutsipop se pensó en un primer momento como una banda integrada únicamente por chicas. Sin embargo, el entusiasmo y talento de Toledo –con quien Ana ya había trabajado previamente y quien demostró una gran motivación durante el proceso de selección– le consiguió su lugar como baterista del grupo.
“La verdad es que sí fue súper chido que se quedara él. No nos forzamos a encontrar a alguien más para que entrara en la idea principal de una banda de chicas, que obviamente también me hubiera encantado”, explica Ana.

Tal como las canciones, el nombre de la banda viene de uno de los poemas de Citlalli, en el que relata estar en una fiesta y compartir una paleta Tutsi Pop y –a través de la saliva– compartir ideas para así llegar a conocer a la persona.
“Yo creo que la identidad viene también del nombre. Tenía que ser un proyecto que se viera divertido y colorido”, detallan.
El proyecto siempre se tomó en serio, pero nunca perdieron la intención de divertirse y experimentar. Por eso estuvieron dispuestas a aprender juntas y ver cómo se desenvolvía el grupo:
“Era algo serio porque nos juntábamos a ensayar y a escribir canciones, pero mi sueño era tocar en el bazar de ilustraciones de mis amigos. Ese era mi máximo”, comparte Ana.

La evolución de una canción
No puede haber una fórmula para la excentricidad, por eso el proceso creativo de Babas Tutsipop es diferente con cada canción. Si bien hay algunas que nacen a partir de poemas, como por ejemplo “tu liga del pelo“, que se convirtió en una canción después de haber sido un poema publicado, hay otras como “células adolescentes“ que nacen de ideas o sentimientos cotidianos.
“Incluso, hay veces en las que alguien pone un tema y entre las cuatro empezamos a sacar melodías, las adelantamos y avanzamos con las letras. Las canciones se montan en los ensayos y, una vez que tenemos la maqueta, experimentamos. Todo va cambiando y nos adaptamos. Siempre estamos evolucionando”, añade Ana.

Una aventura para enamorar al público
Conocer y conectar con el público es muy emocionante para Babas Tutsipop. Ana comparte que les encanta tocar y ver la reacción de la gente en el show: “Verlos bailar y salir contentos es nuestro motor más grande”.
El amor no se nota únicamente en sus canciones. Babas Tutsipop aprecia mucho poder viajar para hacer lo que más les gusta y tener la oportunidad de conocer a nuevas personas: “Vas a tratar de enamorar a la gente y a promoverte en otros lados”, dice Citlalli.

Durante esta gira, Babas Tutsipop visitará distintos países de Latinoamérica y, aunque lo califican como una locura, están muy entusiasmadas: “Yo creo que nos irá bien, pero definitivamente será una aventura”, finalizaron.
Babas Tutsipop demuestra que un proyecto no florece a partir de saberlo todo desde la línea de partida, más bien son la constancia, la amistad y la experimentación lo que nos hará disfrutar esta aventura.
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