Por: Gina M. Erosa
La cantautora habla sobre el amor que percibe en el mundo, ya sea a través de la aceptación y la melancolía que escuchamos en su nuevo álbum, o en la energía que el público le regala al estar en el escenario.

El camino hacia Arigato
Para mí, Arigato, de Marly Marly, evoca la sensación de manejar durante una tarde despejada por alguna larga avenida, en donde —como en todo— hay subidas y bajadas. En los puentes, canciones como “Tú y yo” son el soundtrack perfecto para bajar las ventanas, observar la ciudad desde lo alto y viajar sin dirección. En los desniveles, temas como “Tú aquí, yo allá” suenan con fuerza por las bocinas, a final de cuentas, aunque los kilómetros nos asusten no podemos evitar las caídas.
Nacida en Mexicali, Baja California, la artista aprendió a tocar la guitarra a través de tutoriales en YouTube, lo que la llevó a formar su primera banda y, más tarde, comenzar su proyecto solista.
“Poco a poco fui componiendo, lanzando sencillo tras sencillo, hasta que todo culminó con Arigato. Fue un proceso de cinco años en el que descubrí quién soy como artista, qué quiero decir y cómo quiero que suene”, explica.
El álbum combina pop rock y rock alternativo en una descarga de emociones que invita a reflexionar sobre la aceptación que, eventualmente, llega tras el término de un vínculo, mientras aborda temáticas como el amor propio, la melancolía y el cierre de ciclos.
La canción que da título al álbum, “Arigato”, surge de la necesidad de dar las gracias después de un cierre. Sin embargo, Marly Marly menciona que, fonéticamente, la palabra “gracias” no encajaba con la canción, pues le daba una sensación extraña.
“Me gustó la idea de combinar el español, el inglés y el japonés a lo largo de la canción. En mi vida diaria uso bastante la palabra ‘arigato’, por lo que sí se sentía como yo. Me sentí cómoda y refleja lo que quiero decir, por eso la utilicé“.
La cultura japonesa ha estado presente en la vida de Marly Marly desde que era niña, pues siempre ha disfrutado del anime. Por ello, el video musical de “Arigato” también cuenta con una estética inspirada en Japón.
“Hacer el video se sintió muy natural. Es mi video favorito y en el que más me he sentido yo”, comparte.

Crear desde el amor
La cantautora imagina que, al escuchar el álbum, el público se sentirá reflexivo, algo melancólico, pero también empoderado. Las canciones siempre encuentran lo positivo en la ruptura: el haber dado lo mejor de uno mismo y haber recibido lo mejor del otro, así como aprender a valorarse lo suficiente para decidir cuándo es momento de irse.
Esta reflexión no parte del enojo, sino del amor.
“Había sentimientos más fuertes que el enojo o el resentimiento: la tristeza y la resignación. Yo quería tanto a esa persona que, aunque lo intenté, no pude escribir una canción desde el enojo y no iba a forzarlo. Lo más natural y sencillo para mí fue dar las gracias y decir adiós. Llévate lo mejor de mí y yo me quedaré con lo mejor de ti», agrega.
Una de las canciones con mayor significado para Marly Marly es “Buena Vida“, pues nació durante un periodo de mucha felicidad. La cantautora era consciente de que, aunque se encontraba en un buen momento emocional, eventualmente esa intensidad disminuiría.
Por eso, tomó la decisión de plasmar este sentimiento en un tema que le recordara que, sin importar lo que pase, la vida sigue siendo bonita y que siempre hay razones para estar agradecidos.
El impulso final para escribir “Buena Vida” fue el regalo de su mejor amiga por su cumpleaños: un cuadro de arte botánico —hecho por ella misma— con la frase: “Me he convertido en cada flor”.
“Me sentí muy agradecida por el cuadro y me di chance de sentir lo que esa frase provoca en mí. De ahí salió toda la canción y fue un proceso muy bonito, porque no suelo escribir a partir de algo material. Se me hizo muy interesante”, relata.
La inspiración llega a Marly Marly a través de sus experiencias. Como cualquier artista, tiene su aplicación de notas llena de frases y situaciones que, más tarde, darán vida a nuevas canciones. Del mismo modo, escuchar melodías y ciertas palabras la conmueve y, muchas veces, se convierte en el punto de partida para escribir.

Marly Marly da lo mejor de sí y se queda con lo mejor de su público
Cuando habla sobre su público, Marly Marly extiende una sonrisa de oreja a oreja. Durante la entrevista, recuerda su show favorito: el de la Feria Internacional del Libro de la Universidad Autónoma de Baja California, donde se presentó junto a Niño Viejo.
La artista relata que todo el proceso fue bastante emocionante, pues ver su nombre en el cartel junto a otros artistas importantes, como Daniel, me estás matando, y saber que la presentación estaba en las mejores manos le hacía mucha ilusión.
Durante la presentación, el público estuvo bastante entusiasmado, e incluso, le obsequiaron una muñeca de crochet hecha a su semejanza.
“Ese show se sintió irreal. Cuando me pasaron la muñeca, quise bajar del escenario para agradecerle a la persona y los guardias sí me dejaron pasar hacia donde estaba el público. Fue un sentimiento muy lindo porque hubo varias personas que quisieron tomarse fotos conmigo; firmé cosas y pude hablar con ellos. Al final, sí encontré a la chica que me dio el obsequio y pude tomarme una foto con ella. Fue una experiencia que me hizo sentir muy agradecida, porque no es algo que te pase en todos los shows”, relató la artista, quien próximamente anunciará su gira nacional.
Marly Marly es una artista que desborda cariño y gratitud en cada una de sus palabras: cariño hacia quienes fueron parte de su viaje, hacia quienes siguen aquí, hacia su público y, sobre todo, hacia la música.
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