Emilia Vega: El arte de renacer ‘Después de ti’

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Por: Karla León

La cantautora mexicana reflexiona sobre su amor infinito por la música, su dualidad como compositora e intérprete y el camino hacia Después de ti, su próximo EP.

Sus letras se han plasmado en los éxitos de artistas como Daniela Spalla, Paty Cantú y Ximena Sariñana, y su voz ha cautivado a cantautoras como Rosalía, sin embargo, más allá de las colaboraciones y los reconocimientos, Emilia Vega ha construido un proyecto solista guiado por la honestidad, la vulnerabilidad, la evolución y una virtuosidad innata en torno a la música.

En septiembre de 2025, Emilia presentó «la segunda es la vencida», el primer sencillo de Después de ti, un EP que relata el proceso de superación de una ruptura amorosa, a través de diferentes matices sonoros y emocionales. «He descubierto quién soy en esta etapa, a mis 26, luchando por mi música y viviendo experiencias nuevas. Sé lo fuerte que soy y mi crecimiento va completamente de la mano con este material», detalla en entrevista con BLUM.

Entre la madurez, la transparencia y el cuidado que respira esta producción, la artista mexicana habla sobre su amor infinito por la música, su dualidad como compositora y cantante, la liberación que propicia adentrarse en el mundo de las palabras, sus procesos creativos, el futuro y las emociones que se revelarán a lo largo de seis temas entrelazados por una pasión distintiva.

Mi amor por la música se desarrolló desde que estaba en la panza de mi mamá. Mi papá toca el piano y compone música instrumental, así que desde siempre la escuché. Cuando era bebé, me sentaba en sus piernas y tocábamos juntos el piano, bueno, yo nada más le pegaba y después me regalaron uno chiquito. Siempre he estado rodeada de música, ya sea junto al piano o escuchándola.

Supe que eso es lo que quería hacer desde chiquita y realmente no hubo otro camino. En la preparatoria, cuando estaba decidiendo qué estudiar, hubo un momento en el que consideré psicología. Me interesa y creo que, incluso, la necesitas para escribir de otros, pero pensé en ella porque en ese momento tenía miedo y pensaba que me iba a morir de hambre.

Hay momentos en la vida en los que me considero más compositora que cantante, y viceversa, pero es por la cantidad de tiempo que le destino a una u otra. Este año, que he estado muy metida en mi proyecto, he entrado más en mi piel de artista y mi síndrome del impostor se ha calmado un poquito, pero algo que me gusta mucho de tener ambas partes es que siento que tengo muchísima más libertad para crear.

Si solo tuviera mi proyecto, crearía un solo tipo de música o nada más me enfocaría en los temas que a mí se me ocurren o que he vivido. En cambio, escribir para otros artistas es entrar en su mundo, explorar otros géneros musicales y otros temas que tal vez no se me ocurrirían a mí. Es divertido, liberador y refrescante no estar metida en una sola cosa.

Sí, en parte creo que Emilia Vega puede ser un alter ego en el escenario, pero para reforzar mi confianza. A veces siento que no me la creo, así que sale esta otra parte de mí, muy empoderada, con mucha confianza y que se siente dueña del espacio en el que está, pero fuera de eso, cuando tengo interacciones con el público soy muy transparente, como sería justo en esta plática o con mi familia y mis amigas. Soy muy relajada en ese aspecto y no intento ser alguien diferente ni montar tampoco un personaje en el escenario. Más bien, siento que se impulsa un poquito mi personalidad porque, repito, surge esta parte de sentirme dueña del lugar y la confianza incrementa muchísimo.

Cuando compongo una canción, porque las posibilidades son infinitas. La canción puede irse a cualquier sitio, en cualquier momento puede cambiar o puede terminar de una manera totalmente inesperada. En el escenario hay mucha libertad, pero me parece que dentro de ciertos parámetros. Soy súper perfeccionista y en el escenario, aunque lo disfruto, también estoy pensando en todo lo técnico: aquí hay tantas cuentas; puedo caminar de aquí a acá porque luego tengo que regresar al micrófono; solo puedo hacer esto porque si no me canso; tengo que presentar a alguien; la canción que viene es tal. Al componer, me dejo ser un poquito más libre, porque no hay nada hecho, se crea desde cero. No hay lugar para el error y eso me da mucha paz.

Depende de la canción. Hay algunas que llegan y mi trabajo es bajarlas y traducirlas, y hay otras que, simplemente, tienen que salir. Así como hay tipos de canciones, también hay distintas maneras de empezar a escribirlas. En ocasiones, primero se me ocurre la melodía o la letra de un tema que esté pensando. Cuando empiezo a escribir la letra, ya estoy imaginando la melodía; hay veces que agarro la guitarra y el piano, y entonces hago la parte instrumental y después pongo lo demás. De hecho, “entre pestañas” fue un poco así, se creo entre la letra y la parte instrumental del piano.

Sí, cambia un poco, pero porque el artista siempre va primero. Propones, pero debes estar muy atenta y escuchar mucho qué es lo que la artista quiere decir. Debe haber mucha empatía y tienes que ponerte en sus zapatos, ver cómo ven el mundo. Es, obviamente, un lugar que te permite crear, pero también haces mucho soporto emocional y escuchas.

Siempre. Doy cursos de composición y en las clases hablo de escribir para otros artistas. Lo primero que les digo es que tienen que llegar bien preparados a la sesión y eso quiere decir: escuchar su música, saber qué es lo que está haciendo, de qué temas habla, qué tipo de género musical hace, el tipo de melodías que prefiere, e incluso, darle un stalk en Instagram. Tienes que saber para quién vas a escribir, porque es el mínimo respeto que merece el artista.

Si pretendes trabajar con alguien, debes tenerle cierto respeto. Por eso aprecio estas preguntas, porque se nota la preparación. Pero sí, es vital escuchar las canciones porque, además, es ponerle un granito de arena al sueño y a la vida entera de una persona.

La verdad es que las puertas se han abierto de distintas maneras. A veces, los artistas me buscan directamente porque nos conocimos en algún evento o porque escucharon mi música y les gustó. Además, saben que escribo para diversos artistas. También es por los productores que voy conociendo. Producen a algún artista y me invitan a escribir para ellos, y luego se forma una relación creativa muy estrecha. Managers y editoras me han dado la oportunidad de proponerme y sentarme con otros artistas y, como conectamos, vuelvo a trabajar con ellos. Ese fue el caso de Paty Cantú. Sony me puso la sesión con ella e hicimos muy buen clic y, a partir de eso, hemos escrito muchísimo juntas.

Fue maravilloso. Según entiendo, es la primera vez que Netflix manda a hacer una canción antes de que la película esté terminada. Fue un proyecto conjunto entre Paty, Sony Music Publishing y Netflix. Como estoy firmada con Sony y, además, trabajo muy bien con Paty, me invitaron a escribir la canción. Tuvimos una junta con los productores, la directora y el supervisor musical de Netflix y Sony, y nos contaron qué onda con toda la película, quiénes iban a ser las actrices, de qué trataba la historia y qué querían proyectar con ella. Tuvimos ese insight de la película para poder hacer una canción que hablara de una amistad que se construye entre mujeres.

Sí, con una nada más, pero tuvo mucho que ver que la artista no estuvo en la sesión y yo propuse el tema, que además era muy personal, solo por eso es por lo que quise quedármela, pero realmente nunca ha sucedido. Por los años que llevo escribiendo para otras personas, respeté mucho que el camp era para la otra artista.

Me gusta mucho la palabra que escogiste, porque sí, es mucha vulnerabilidad. Siento que también es un proceso que se tiene que respetar; es un lugar y un espacio que tiene que ser muy cuidado, justo porque nosotros, como artistas y compositoras, tiramos todas las barreras que tenemos. Hacer música con barrera no funciona, queda algo superficial, algo con miedo y ese no es punto del arte. Su objetivo es la expresión; lo engloba todo y, además, siento que es lo más puro que sé hacer, desde mi perspectiva y mis vivencias.

Esta canción viene de una historia real. Yo corté una relación muy importante; no se habla mucho de las complejidades que vive la persona que termina, de nuestro proceso de duelo. La estaba pasando muy mal, extrañaba a mi ex y quería escribirle para hablar con él, pero no podía porque habíamos acordado un contacto cero. Me sentía muy responsable por eso. La canción habla sobre ese conflicto de querer escribirle, pero no hacerlo para no lastimarlo; de vivir entre recuerdos para, de alguna manera, hablarle telepáticamente.

La escribí como una semana después de que él me felicitara el día de mi cumpleaños. Hablamos por unos días y, durante ese tiempo, estuve considerando mucho si regresábamos o no, porque la conversación fluyó muy bien. Pensaba si en esta segunda vuelta sí se iba a lograr el felices para siempre y si era el momento ideal para regresar. A diferencia de “entre pestañas”, esta canción tiene más sarcasmo, es más ligera. Siento que mi mecanismo de defensa es el humor, así que quise escribirla desde ese lugar. Me divertí mucho escribiéndola y produciéndola.

Muy natural en la composición, porque todas las canciones surgieron de esta experiencia. Algo en mí se desbloqueó después de esa ruptura y creé desde el corazón y desde lo que estaba sintiendo. Es un proyecto que he cuidado mucho más, tanto emocionalmente como profesionalmente. Diría que ha sido un proceso de mucha madurez, transparencia y cuidado.

Este EP refleja mi proceso de superación y sanación, y cómo me he vuelto a conocer ahora que no tengo pareja. He descubierto quién soy en esta etapa, a mis 26, luchando por mi música, viviendo experiencias nuevas, conociendo gente todo el tiempo. Descubrí lo fuerte que soy y mi crecimiento va completamente de la mano con este EP. «Después de ti», la canción que le da nombre, habla mucho sobre eso.

He aprendido que cuando las canciones me gustan a mí, también le gustan a la gente. Que si saco una canción y digo: “Si no le gusta a nadie, no me importa”, esas son las que funcionan. Le perdí el miedo a lo no comercial, confío en lo que conecta conmigo.

Es una fórmula que quiero mantener y hay muchísimos artistas que me inspiran, por ejemplo, Rosalía. Ella ha demostrado que puedes hacer lo que quieras y que hay personas dispuestas a escucharte.

No sé qué va a pasar después de Después de ti, pero me gustaría seguir escribiendo sobre lo mío: sobre esta etapa de soltería, mi proceso de conocerme, mis nuevas relaciones laborales y de amistad y, principalmente, cómo navego la vida.

El EP está enfocado en mi ex y mi proceso de superación. Ahora, quiero plasmar qué sigue pasando en mi vida con respecto a eso, cómo encuentro mi lugar en el mundo, en la música, con mis amigos y cómo redefino mis prioridades. Aún no tengo nada aterrizado, pero también quiero hablar sobre cómo recorremos esta vida frente a los que ya se están casando o ya corrieron un maratón.

Estoy tirando la casa por la ventana, en todos los aspectos, porque creo mucho en Después de ti y las canciones son increíbles. Son historias con las que se podrán identificar. Primero escribí 30, luego bajé a 14 y, finalmente, se seleccionaron 6. Me emociona la reacción del público y, sobre todo, tocarlo en vivo.

La música es una compañera, es parte de mí y, al mismo tiempo, una extensión de mí. Es mi manera de entender el mundo y de expresarme ante él. Hay un libro de la saga de La brújula dorada, que se titula: «La Materia Oscura», y habla sobre cómo en este mundo ficticio todos manifiestan un animal y, entonces, esa criatura es parte de su alma. Eso es la música en mi vida: un ente aparte, pero forma parte de mí.

Es la manera básica en la que me comunico; a veces, canto más de lo que hablo.

¡Sí, sí! Es que canto todo lo que hago. Musicalizo mi vida.

#HablamosMúsica #HacemosRuido

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