Por: Karla León
La artista presenta una nueva etapa creativa que amplifica y resignifica el universo musical que comenzó con ‘Morena’.

En cada acorde y en cada verso, Sofia Monroy evoca la fusión distintiva de todo aquello que la hace ser. Nacida en la Ciudad de México, y criada posteriormente en Suecia, la vida de la cantautora se ha desarrollado bajo la herencia de dos culturas que le han aportado misticismo, arte y, por supuesto, música.
Tras participar en un programa internacional de talentos musicales, Sofía se reencontró inevitablemente con México. Una mudanza y dos años de procesos creativos en el estudio le dieron vida a Morena, un álbum tan personal como vulnerable y, al mismo tiempo, transparente y ecléctico. Esta carta de amor le permitió honrar sus raíces y a los dos mundos que conviven dentro de ella, y a los que constantemente intenta dar sentido.
“Vienen muchas cosas, ya estoy trabajando en lo nuevo”, cuenta Sofia Monroy a BLUM. La música recorre el legado de Morena, las figuras que ha adoptado como alter egos, sus procesos de composición, la nueva esencia de su proyecto musical, su relación con México y lo que vislumbra para el futuro.

¿Qué impronta te dejó el lanzamiento de Morena?
Aprendí muchísimas cosas con este álbum. No solo pienso en el lanzamiento, sino también en el proceso, incluso, en el momento en el que decidí venir a México o hacer un disco en tres idiomas, pero siento que the biggest lesson fue aprender a soltar y entender que no puedes controlar las cosas que no están a tu alcance. Tienes que soltar, dejarte llevar y tratar de no sobre pensar todo el proceso creativo. Puedes despertar un día y preguntarte por qué estás haciendo esas canciones y una semana después amarlas.
¿Cómo abordas tus composiciones teniendo la posibilidad de hacerlo en tres idiomas?
Ayer, un gran amigo y productor me envío un reel que explicaba que hay dos tipos de compositores: thinkers y emocionales. No sé si esto sea cierto, pero yo soy 100% thinker. Cuando entro a una sesión no dejo ir las canciones hasta que no esté contenta, convencida o tenga un concepto claro. Claro, me encanta escuchar canciones que solo entiendes hasta la quinta reproducción, porque antes priorizó ese feeling.
Eso también es muy importante en mi proceso, y buscar nuevas maneras de decir las cosas que siento. Escribir o componer una canción es un juego, una experimentación; es tratar de buscar palabras y eso es divertido. En ocasiones, llegas a un punto en el que no puedes escribir nada más por un tiempo y eso está bien, porque tarde o temprano regresas a esas canciones.
Es la dualidad del proceso creativo y, en ese sentido, al tener 12 canciones tan especiales en Morena, ¿cómo elegiste los temas que formaron parte de tu más reciente live session?
Esa decisión fue fácil. Sabía que quería hacer “Diente de León” en versión tumbado, porque así la escribimos al principio. Luego, para el álbum la hicimos más pop y R&B. Quise regresar a su esencia y lo mismo pasó con “Para Que Vuelvas”. Esa canción, en particular, tiene una producción que me encanta y es todo un experimento, pero también fue escrita con guitarra y voz, así que quise volver a su estructura original. No podía dejar fuera “Morena”, es el core del álbum y de esta live session.

Los arreglos de “Para Que Vuelvas” son preciosos. ¿Cómo decidiste, por ejemplo, incluir elementos de latín jazz?
Tengo músicos increíbles y talentosísimos. Ellos ayudaron mucho, así que solté y confié. Tenía una visión muy clara de qué sonidos quería y esta canción, como bien dices, tiene elementos de jazz. Para mí es muy importante que todos se diviertan y es, literalmente, un jam. No tuvimos ni un ensayo antes, solo teníamos en mente la estructura de la canción. La hicimos 100% con feeling.
Ahora que mostraste ese color de voz tan distintivo para los corridos tumbados, ¿te gustaría hacer más canciones de este género?
Me encantaría. Para mí, los tumbados representan mucho a México. No estoy cerrada a nada y estaría cool colaborar con alguien del género. La canción original también tiene toques de regional, pero no en su totalidad.
¿Has pensado en ‘Morena’ como una especie de alter ego?
Siento que sí, ‘Morena’ es un alter ego, pero no es algo que pueda controlar, es decir, es más bien una guía, una energía, un ser. Pienso que ‘Sofía’ también es un alter ego artístico porque, aunque tiene mucho de lo que me representa y mi nombre real es Ana Sofía, sí implica un alter ego. ‘Morena’ 100% lo es. Ella me ha ayudado con muchas cosas relacionadas con soltar, creer en mí, experimentar y crecer mucho.
Hace un año, nos contaste que definías tu proyecto como un choque de culturas transformado en música. ¿Cómo lo defines ahora? ¿Cómo se ha transformado?
Siento que sigue un poquito ahí. Siempre va a ser un choque de culturas, aunque ya no lo veo tanto así porque más bien es una mezcla. “Choque” puede sonar un poco negativo, y tal vez en ese momento era así porque no sabía cómo manejarlo entre el inglés, el sueco y el español, pero ahora me encanta. No tengo límites dentro de mi mundo; mis referencias y las inspiraciones son de todas partes del mundo. Me parece que la diferencia más grande es que ya no siento tan raro el proyecto, es decir, se siente muy natural.
Me parece que lo defines muy bien con la frase de: “She comes and she goes, and right now she’s here”. Ejemplifica totalmente la persona que eras hace un año, que comenzaba a mostrar los adelantos de Morena, y quién eres hoy con este disco.
¡Eso es muy bonito! Sí, exacto, es así.
En Morena hablas sobre muchos temas: identidad, tradiciones, raíces, herencia, duelos. ¿Qué otros temas quieres plasmar en tus canciones en el futuro?
Siento que la etapa de Morena fue una gran búsqueda de mis raíces, de quién soy, también de muchas preguntas. Ahora mismo, después de este álbum, no tengo las respuestas, pero estoy bien con eso. De verdad, aprendí a soltar, a sentirme bien con el momento en el que estoy viviendo.
Nunca vas a saber nada nunca; no sabes nada hoy, tampoco mañana. Solo hay que jugar y estar. En los temas que estoy componiendo se nota una exploración diferente, ya no hablo tanto de la muerte, la vida o el limbo, sino sobre identidad, feminidad y relaciones.

¿Algo de México te inspira ahora mismo a hacer música?
Muchas cosas, es decir, sales a la calle y cualquier cosa puede ser motivo de inspiración. En todos lados hay algo y eso es justo lo que me encanta: hay ruido, vida, colores, sonidos, comida, olores, todo. Es muy diferente a Suecia, donde todo es mucho más ordenado. A mí me encanta que las cosas estén en todos lados, ocupando todo el espacio posible, aunque no lo definiría como caos. No me gusta el silencio que hay en Suecia –ríe–, y México me inspira muchísimo cada día.
¿Te podremos ver muy pronto sobre los escenarios?
Espero que sí, me urge tocar en vivo. Estoy planeando y trabajando en mi set en vivo, así que sí, espero que muy pronto.
¿Qué viene después de Morena o de qué manera le seguirás dando vida a uno de los mejores discos de la década?
¡Muchas gracias! Es increíble escuchar eso. Y sí, no estoy lista para dejar ir Morena; esta etapa en particular. Es raro dejar ir y soltar un álbum después de tanto trabajo, tantos sentimientos y tanto tiempo. Se siente una especie de vacío. No tengo hijos, pero siento que es un poquito similar a cuando se van de casa. Vienen muchas cosas, ya estoy trabajando en lo nuevo. Estoy experimentando, haciendo nuevas búsquedas, pero sí, estoy emocionada y orgullosa.
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