Fer Casillas y el viaje emocional de ‘Ausente’

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Por: Karla León

En entrevista con BLUM, la cantautora mexicana habla sobre las virtudes de la ausencia, los procesos creativos en torno a su nuevo material discográfico y lo que define su esencia musical.

Fotografías: @desde_1989

“El instrumento del futuro es la voz”

– Hans Zimmer.

Esta fue la primera frase que se me vino a la mente cuando escuché a Fer Casillas en vivo. No es que no hubiera ocurrido antes; experimenté algo similar con Imágenes de Olga, su álbum debut, pero presenciarla sobre el escenario es mucho más que un momento conmovedor e impactante: es un acto etéreo que despierta las emociones más profundas y provoca que se te erice la piel, tal y como sucede con Ausente, su más reciente material discográfico.

La cantautora mexicana se mantuvo un par de años fuera del estudio y los escenarios, no obstante, formó parte de algunas colaboraciones junto a Lola Club, Leiva, Rawayana, Debi Nova, Los Claxons y Sabino, con quien se reencontró en febrero, durante su concierto en la Ciudad de México, para interpretar “Nuevequince” y “Nudito En La Garganta (¥APAN)”

“Pasé por momentos muy difíciles, porque la industria musical me las jugó muy sucias. Le agarré mucho coraje a la música, y por eso mismo desaparecí un rato del mapa”, cuenta Fer Casillas a BLUM. En mayo de 2023, después de afrontar algunas situaciones personales y encontrar un nuevo equipo de trabajo, la compositora presentó “Ojos”, la carta de presentación de Ausente.

Vuelve a las raíces, vuelve a caminar”, canta Fer en este sencillo. En ese entonces, parecía que ya auguraba lo que podríamos esperar de este disco, que se publicó en la primavera de este año. A lo largo de siete canciones, la cantante se revela más honesta que nunca. Por supuesto, sigue siendo ella misma, con la virtuosidad creativa que la caracteriza, pero sus sonoridades ofrecen una pausa —tan necesaria—, una meditación, un respiro y un descanso del bullicio externo e interno. Escucharla provoca lágrimas y consuelo; quizás, todo al mismo tiempo.

“Mi esencia es la introspección, la melancolía”, confiesa Fer Casillas, quien, a lo largo de esta charla, nos recuerda las virtudes de permanecer ausente.

Todos necesitamos estas pausas. Los momentos para reencontrarnos con nosotros mismos son súper importantes y, para mí, fue extremadamente significativo darme un break para descubrir quién era yo en la música. Esta pausa no fue intencional, no es algo que quería, pero salieron cosas muy bonitas.

Cambió mucho el sonido. Imágenes de Olga fue un disco mucho más pop, R&B, electrónico; y Ausente es algo 100% al desnudo. Creo que por fin llegué a un sonido que me representa. Este álbum lo hice para mí. Hice música que quería escuchar, que representa mis gustos y mi mensaje. Si no hubiera sido por esta pausa, no hubiera llegado a eso y, a lo mejor, algunas canciones sonarían distinto y aún tendría ese vacío musical.

La ausencia me hizo darme cuenta de lo que para mí es importante y me permitió encontrar una identidad musical. También pude conocer a Francisco Victoria, quien produjo el material, y sin él no hubiera logrado ese sonido. Me parece que todo el mundo debería tomarse esas pausas de vez en cuando, para reconectar con lo que es importante.

Que soy muy introvertida (ríe). Que por más que me gusta mucho el escenario, me gusta el escenario de cierta manera. Soy muy para adentro, me gusta comunicar mucha introspección. Puede sonar raro, pero soy así. En los últimos shows eso se ha reflejado y lo bonito es que la gente lo recibe bien. No tienes que ser demasiado explosivo para que la gente te reciba; a través del silencio, lo retraído y la pena puedes hacer que la gente también se relacione contigo, y ha sido un proceso muy lindo.

Todo ha sido un reencuentro. Pasé por momentos muy difíciles porque la industria musical me las jugó muy sucias. Le agarré mucho coraje a la música, y por eso mismo desaparecí un rato del mapa. En estos últimos años, se presentó la oportunidad de grabar un nuevo material y trabajar con otro equipo.

Para mí, es un reencuentro con mi amor por la música. Por más que le hice el feo, ahí estuvo siempre y me esperó pacientemente; como si hubiera dicho: “Cuando sea tu tiempo”. Ausente fue ese tiempo, esa oportunidad para reencontrarme con ese amor por la música.

Siendo muy honesta. Encontrando al equipo correcto y también a Francisco, quien me ayudó a organizar mi cabeza, a comunicar correctamente la forma en la que quería sonar y plasmarlo.

Cuando por fin encontré a este equipo. Por mucho tiempo me sentí muy sola, y estando sola me decía: “¿Para qué? Qué flojera, ya no quiero hacer esto”. Entonces, me desconecté totalmente y, por más que la música me coqueteaba, me hacía decir que sí quería y me llevaba a colaboraciones, regresé hasta que me sentí bien protegida.

Durante la producción de “Ojos” ya estaba en pláticas con mi nuevo manager y me sentí aún más protegida. En ese momento dije: “Ok, vamos a lanzar”; pero lo hicimos todo muy lento. Esa canción salió hace casi dos años y me tardé todo ese tiempo en completar este material.

Exacto.

Hay canciones que son muy viejas. Muchas de ellas nacieron en la pandemia porque, inicialmente, iban a ser parte de otro disco que no surgió en ese momento. La primera canción fue “Ojos”, luego “Avándaro” y “Alba”, que la escribí junto a Agris, justo cuando regresé a la Ciudad de México. Después de estar en Avándaro, compuse “Palíndromo”. Todas salieron muy en su momento, pero ha sido interesante poder darme la libertad de jugar con las palabras.

Por ejemplo, “Palíndromo” es una canción que amo, pero no dice nada. Es un juego total de palabras. Creo que eso lo agarré mucho de Bon Iver; Justin Vernon ha dicho en entrevistas que muchas de sus canciones no dicen absolutamente nada. Pensé: “¿Por qué no me doy la oportunidad de hacer algo que no tenga un verdadero significado?”. Por otra parte, hay temas muy personales como “El Río”, que es, probablemente, la canción más difícil que me ha tocado escribir.

Este disco cuenta con colaboraciones de otros compositores y artistas, cosa que nunca había hecho. Poder trabajar con palabras, sonidos, composiciones y melodías de otras personas ha sido muy gratificante, porque también aprendí a soltar ciertas manías y muletillas que tenía en otras canciones. Pude crear desde un lado completamente diferente.

Es cierto.

Principalmente eso; lo de los conceptos repetitivos me ayudó a romper con ciertos vicios. En particular, hay una canción que me suena a Elliott Smith, y la verdad es que yo no habría podido llegar a esos acordes y a ese sonido —porque no soy guitarrista— sin Benja y Francisco, que tienen una musicalidad mucho más amplia que la mía. Me abrió el mundo y otras puertas. Quiero explorar y trabajar con muchos artistas que admiro, para ver hasta dónde puedo llegar.

Yo creo que es el primer álbum de una nueva era. Ahora que ya encontré este sonido, quiero seguir creando. Ya llegué a esto, ya vi que sí pude y tuve la capacidad de entrar en este rango y crear algo para mí, así que es algo que quiero seguir explorando.

Ser 100% transparente; ser yo. Mi esencia es la introspección, la melancolía; es una nueva exploración.

Es un poco de todo. No vivo sin la música, pero, al menos ahora, es algo que me acompaña, aunque tampoco me define. Haber llegado a ese punto en el que sé que la música siempre me va a acompañar, pero no es lo único que se hacer, ha sido algo muy importante para mí, porque eso también me ha ayudado a soltar ciertas cosas y a entender que no tengo que seguir las tendencias o las modas. Esto no es todo lo que me define y no es todo lo que soy. Sí, al final siempre me va a acompañar y siempre será parte de mí, pero me siento mucho más libre.

Los shows van a ser muy íntimos, súper orgánicos. Quiero que la música hable por sí sola; quiero que sea tal cual es. Me gusta darle a mis músicos la oportunidad de explorar las canciones por su lado, para que metan sus variaciones y se comuniquen a su manera, sin tanta rigidez. Puede ser que los shows cambien por cómo nos vamos a sentir esos días, pero definitivamente van a ser muy íntimos. Van a ver a Fer Casillas tal cual, sin ningún personaje de por medio.

Después de Ausente. La verdad es que le he dado muchas vueltas. Tengo muchas canciones que no han salido, la mayoría son colaboraciones, así que me gustaría explorar por ahí e ir sacando esos tracks, pero solo para que estén afuera, en el mundo de las colaboraciones viejas, como b-sides del 2019 y 2020 que se quedaron guardados. Todo esto, en lo que empezamos a planear algo nuevo, aunque también quiero darle a Ausente la vida que se merece. Tardé mucho tiempo en sacarlo y necesita su tiempo afuera, sin que haya otro material por encima.

Track by Track

💛 1. PALÍNDROMO

Fue la primera canción con la que me di permiso de ser más juguetona. No me tomé las cosas tan en serio, me dije: “No pasa nada, nomás escribe una canción que no diga nada; no todo tiene que ser tristeza, depresión o la vida personal”. Tomar este momento para jugar con la música y no tomármela tan en serio, definitivamente me dio otro sonido y otra perspectiva sobre cómo puedo hacerla, así que sí, “Palíndromo” fue mi momento de juego.

🏞️ 2. EL RÍO

Escribí “El Río” en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Después de seis años, tomé la decisión de separarme de mi pareja, quien también era parte de mi equipo de trabajo. Me fui de mi casa, sin nada más que mi ropa, mis perros y mis guitarras. Dejé absolutamente todo atrás y regresé a la Ciudad de México para volver a empezar.

Fue un proceso largo y difícil, también de mucha soledad; salté de casa en casa y me recuperé por todos lados. La canción representa eso. Al final, cualquiera de las dos decisiones, quedarme o irme, me iba a doler, pero sabía que tenía que alejarme y vivir ese dolor para mejorar. Probablemente, ha sido la mejor decisión que he tomado.

🍃 3. AVÁNDARO

La escribí un poquito antes de “El Río”, en uno de esos días de mucha soledad en Avándaro. Me sentaba a ver el cielo y el atardecer; era pandemia, así que no había nada que hacer. Por las tardes, llegaba un momento en el que no importaba hacia dónde miraras, si te fijabas bien, podías empezar a ver las estrellas en el cielo. Es una canción un poco abstracta en ciertas cosas, pero es muy existencialista sobre cómo vivir el momento. Es mi representación de cómo vivía los atardeceres en Avándaro.

✌️ 4. HASTA MAÑANA

La escribí con Malena Zavala y Francisco Victoria. Malena llegó a mi casa, y cuando íbamos a empezar a escribir, lo primero que me preguntó fue cómo me sentía ese día. Yo estaba saturada, no aguantaba a nadie, e incluso quería cancelar esa sesión porque estaba cansadísima de la interacción social. Al final, le dije la verdad: que no podía y que me quería encerrar en mi cuarto.

De eso trata la canción; de esos momentos de saturación en los que quieres decir: “No, yo aquí me voy a quedar. Nos vemos hasta mañana; el sol está muy fuerte para mí, la ciudad es demasiado para mí. Hoy me quedo encerrada”. Como persona introvertida, me representa bastante bien.

🌅 5. ALBA

Escribí esta canción con Agris. Es una de mis favoritas. Quisimos personificar el alba y cómo acompaña a las personas con insomnio. Habla sobre poder extender el alba para que estas personas puedan tener más tiempo para dormir. Normalmente, las personas con insomnio empiezan a dormir hasta ese momento y terminan despertando una hora después. Por eso hablamos del «darte más azul», que es: extender esta blue hour y esta hora en la que por fin logras conciliar el sueño. Es como si el alba fuera la protectora del sueño de los insomnes.

❤️‍🩹 6. TROPEZAR

Es una canción medio difícil. Me di cuenta que puedo caer en patrones de amor que, aunque no son necesariamente tóxicos, me llevan a tropezar cuando entrego mi confianza. También habla del amor no correspondido, una situación que viví el año pasado. Básicamente, eso es lo que representa: seguir cayendo en patrones amorosos no saludables.

👁️ 7. OJOS

La escribí durante la pandemia. Algún tiempo estuve pensando en los ojos como un “objeto” que guarda las memorias. Es como: “No vayas a abrir los ojos, porque si los abres todos tus recuerdos y todas tus memorias se van a escapar”. Hablo sobre extender el sueño para cerrar los ojos y mantener todo hacia adentro; para evitar que todas las memorias, la identidad, los colores y los recuerdos se escapen por los ojos. Es algo súper abstracto.

Inicialmente, hice la canción con el Helicon, un armonizador electrónico. Cuando llegué al estudio, Francisco me sugirió que fuera 100% orgánica, e hicimos todo este chambón para sacar las voces. Nos tardamos un ratote en la producción, pero creo que valió la pena.

Sí, todo es mi voz. Francisco metió una flauta y el bajo, pero todo lo demás es mi voz. Nos tardamos un día entero, más cuatro días de preproducción para sacar las voces y armarlas.

Justamente. Es interesante, porque esta foto ni siquiera era para el disco. Desde hace mucho tiempo, un amigo que se llama Rodrigo Chapa me buscó para hacer unas fotos y nada más no nos poníamos de acuerdo. Yo estaba ocupada, él estaba ocupado. De repente, hace como dos años, me manda esta foto y me dice: “Como no pudimos organizarnos para las fotos, la hice con inteligencia artificial”.

Me sorprendí mucho, porque ya tenía presente el nombre de Ausente para el disco y sentí que la imagen lo describía a la perfección. Al final, es una foto en la que no estoy; estoy ausente y tengo los ojos cerrados. Tiene tantos elementos: texturas, colores, esa calidez, la tierra, el aislamiento del desierto. Yo creo que el disco es eso; es un juego de texturas y de colores. Soy yo, no presente, desconectada.

Sí, sí. A veces es muy necesario.

#HablamosMúsica #HacemosRuido

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