Por: BLUM
‘Princesa Provinciana’, un álbum que mezcla lo nostálgico con lo rebelde, es una carta de ruptura con lo impuesto, y un abrazo a lo que podría ser.

Con la maleta cargada de sueños, ilusiones y un montón de canciones, Anna García dejó Saltillo, Coahuila, y se mudó a la Ciudad de México, para huir de las limitaciones y convencionalismos que implican crecer en provincia, donde los sueños tienen fecha de caducidad.
Luego de seis poderosos sencillos: «Sudaderas«, «Amigos«, «Ya No«, «Si Él Quisiera«, «Tal Vez» y «Corazón de Piedra«, que nos han hecho conectar con su excepcional manera de cantar historias que exploran emociones y sentimientos profundos, finalmente llega Princesa Provinciana, su segundo disco.

Anna García transforma su experiencia personal en un álbum de folk country íntimo, valiente y profundamente humano. A través de 10 canciones, cuestiona los mandatos sociales que dictan cómo debe vivir una mujer en provincia: casarse joven, tener hijos pronto, no desarrollarse profesionalmente, cuidar demasiado el “qué dirán”, pedir permiso y quedarse callada.
Este álbum es una carta de ruptura con todo eso, una despedida de lo impuesto, y un abrazo a lo que podría ser: otros caminos, otras formas de amar, de crecer, de vivir sin culpa.
Con una estética que mezcla lo nostálgico con lo rebelde, Princesa Provinciana es una crítica y, al mismo tiempo, una declaración de amor a lo que se deja atrás para poder avanzar; una banda sonora para todas las que alguna vez sintieron que no encajaban, pero eligieron quedarse de pie y cantar.
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